Escribir sobre la gestión cultural y ser relativamente abierto implica contradicciones, discrepancias y cierto riesgo. Cuestiones que asumo de buen grado por creer que la libertad de expresión es el único camino hacia el desarrollo cultural. El diálogo y la exposición de ideas claras es, desde mi punto de vista, la única manera de variar rumbos políticos o gestores sobre nuestra realidad cultura actual. Sin embargo, entiendo que esto pueda incomodar a los defensores del estaticismo, y por ello, para implicar solamente a quien voluntariamente acceda a recorrer este camino he decidido publicar este blog, permitiendo a quien lo desee hacer uso de la información aquí expuesta y publicarlo donde le resulte más oportuno.

martes, 7 de diciembre de 2010

Carta Abierta I: La desunión de los músicos: Primer Error

Hoy he leído un nuevo manifiesto en pro de la cultura canaria, he de reconocer que me alegra, me ha llegado ya varios, de distintos sectores, (obviando los infinitos comentarios del omnipresente y peculiar Facebook). Prácticamente todos los tienen algo en común: artistas, o gestores culturales en este último caso, muy enfadados con el sistema político actual y con las evidentes muestras de recortes presupuestarios que les afecta directa o indirectamente (más bien directamente).

Es cierto…hay una crisis mundial. Es cierto, la gestión en España deja mucho que desear, y es cierto, en Canarias la gestión parece sufrir incluso más en el sector cultural; pero seamos sinceros, la culpa no la tienen nuestros políticos, éstos no son más que el reflejo (algo distorsionado) de una sociedad inculta y cuyo sector cultural está totalmente dividido. En el fondo, por mucho poder que se le quiera dar a un político en concreto, especialmente a uno que se le ponga a dirigir Cultura (que vendría a ser una de las “marías” de la dirección política si se la compara con Sanidad o Urbanismo), no debe pasarse por alto que éstos (o “estos” según la RAE) no dejan de ser gestores que deben representar nuestros intereses y que si no lo hacen, bien podemos alzar la voz y hacer que cambien el rumbo…eso si, para alzar la voz y que lo oigan claro debemos decir todos lo mismo, de manera contraria no nos entenderán, o peor aún, usaran las migajas (subvenciones) para hacerse con el favor de unos u otros, escindiéndonos como grupo y perdiendo coherencia gremial.

No es ningún secreto que el ego de los artistas ha supuesto desde siempre la escisión en distintas ramas o grupos, buen ejemplo el que dejaron Góngora y Quevedo, sin embargo ha llovido mucho desde entonces y deberíamos ir aprendiendo de nuestra historia. La realidad de la cultura canaria está totalmente fragmentada, igual es la maldición de ser siete islas pseudo-dispersas, igual es simplemente nuestra idiosincrasia: criticamos a la Península (Godos) porque nos margina y nos destina pocos fondos, luego a la isla de al lado (el periódico El Día es una deplorable referencia) , porque se lleva la mayor parte de los fondos, luego a otra ciudad dentro de la propia isla, y finalmente al vecino que “es amigo del político de turno y se mama las perras”…ese es nuestro sino, y el origen del mal de nuestro verdadero problema. Parecemos incapaces de unirnos para luchar por el mismo fin, y todos los intentos de unión son mirados con esa “tranca de la retranca” tan canaria que nos impide fiarnos, o bien vemos claras intenciones de provecho individual en cualquier plataforma de lucha gremial. Hasta que no solventemos esto, no lograremos nada.

En una situación en la que el paro tiene las cotas más altas que nunca en los últimos años, donde las ayudas se destinan/destinarán paulatinamente a cuestiones sociales (porque hay gente pasando hambre en nuestras islas y peor que se va a poner..), cuatro intelectuales claman por la cultura como generadora de empleo en unas islas que tienen un clima perfecto todo el año para poder acoger a Europeos cuya crisis es muchísimo más leve, y ¿son escuchados?, ¿leídos?, no. No llegan al pueblo, pero es que tampoco llegan ni siquiera a los artistas, porque andamos muy preocupados creando nuestros proyectos que cada vez tendrán menos salidas o en su defecto criticando proyectos no hechos por nosotros.

El escribir manifiestos, el salir a la calle; cualquier medida que se quiera optar debe venir desde el consenso de todas las distintas disciplinas culturales, y para ello, deben reunirse, congregarse en distintas asociaciones sindicales o culturales y llegar a puntos de encuentro que permita de una vez por todas alzar la voz bien alto y de manera conjunta. Toda tentativa que venga de un solo grupo, o incluso de una sola disciplina cultural fracasará, ya se encargará el resto de los artistas de dar el soporte necesario a un político que sabe que la sociedad anda muy ocupada con la compra del mes para atender a cuatro artistas que luchan para hacer lo que les gusta.

EddieDiaz.

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